11/05/2016
La usurpación
no es cosa nueva en Salta.
Bueno, en el
mundo tampoco. Los asentamientos de piratas mineros en África, en el Amazonas o
en el sudeste asiático han sido y son moneda corriente. Los “empresarios” se
presentan con una fuerza de choque armada, con balas y con billetes, y
mantienen alejados los habitantes locales y las autoridades, en ese orden, con
el instrumento que más convenga.
Los intereses
de las autoridades se van entreverando con las ofrendas de los usurpadores y al
poco tiempo los primeros se sienten “socios” del usurpador y allí el lugareño
se queda sin respuesta.
Porque
después la cosa es dilatar. Dilatar para agotar el objeto de la usurpación o
dilatar hasta transformar la usurpación en propiedad.
Los grandes
usurpadores, o mejor dicho, los usurpadores grandes, tienen espaldas monetarias
y legales para aguantar a la “chusma” popular. Recurren a habilidosos leguleyos
que saben a dónde están los “morlacos” y cuáles son los actores que pueden torcerse
por codicia, desapego o necesidad. Y allí meten la cuña.
También
recurren a la fuerza pública respaldándose en “derechos curvos” como penal de
Messi, reinterpretados “ad infinitum”. Reclamos que se apoyan en papeles
borroneados, fechas apócrifas, palabras empeñadas de convictos prófugos,
convenios improbables con muertos vivos, que solo jueces a lo Griessa pueden
dar por valederos cierto tiempo, pero sobre todo se apoyan en el hecho
consumado.
Todo esto les
permite ganar tiempo. Tiempo necesario para concretar la obra maestra de la
construcción legal que invocará lo inverosímil. Y al final, si los dejás hacer
tienen un “caso”. Y la fuerza pública se transforma en fuerza privada. Privada
de ética, de moral y de destino.
Pernod Ricard
es la segunda multinacional de bebidas en todo el mundo. Viene a ser algo así
como la Toyota del “chupi” o el Carrefour del “trago”. Manoteás un rico
Cafayate de Bodegas Etchart y le estás tirando unos mangos a Pernod, o te tomas
un whisky en la Balcarce y Ricard hace caja en alguna parte de París. Es
alguien grosso, GROSSO.
Cuando los
Etchart venden su finca hace muchos años no podían incluir la pista de aviación
porque esta ya había sido desmembrada y contaba y cuenta con su propio número
de inmueble y además ¿cómo vendés lo donado? La pista y su entorno de 32 has es
como una lengua en la finca de Pernod Ricard, que la rodea como víbora a su
presa. Como ameba a punto de fagocitar su alimento.
Un día el
administrador decidió que ese terreno ahí era un pecado capital, o un pecado
para su capital, y decidió desmontar y establecer un viñedo. Como Jack el
destripador, fue de a poco. Primero 2 has, luego llegaría el resto. Las
imágenes nos muestran como desmontaron ya otras 4 has, con visión de futuro si
se quiere.
Con las inversiones,
la usurpación se iba a convertir en propiedad inexpugnable. ¿Quién
recupera/expropia un viñedo? ¿Y para hacer viviendas para los pobres? Vade
Retro, Satanás. Con el vino no se jode. El reclamo por la inversión hecha,
ineficaz entre privados, toma otro cariz cuando uno de los actores es el Estado.
Allí está Salta Forestal como muestra de cómo la justicia da a las largas un
caso de daño al erario público. Pero no nos desviemos y sírvame otra copita
maestro, que le termino esta relación.
El problema es
que en Cafayate faltan tierras para viviendas. El estado tendría que salir a
expropiar a algún productor tierras que hoy tiene ociosas o productivas y estas
no son baratas en un lugar donde ya hay que irse lejos para conseguirlas. El
loteo del aeródromo, emprendimiento privado, está a más de 4km y estos terrenos
de la Muni de Cafayate a solo 3km.
Además de
faltar tierras para viviendas, faltan viviendas para la gente, que es más
importante. Cuando la gente se enteró de que el intendente no avanzaba con la
defensa de los intereses del pueblo reaccionó y cada día reacciona peor.
Después, y a
pesar, de haber sido apaleados por la policía salió igual a la calle y parece
que atacaron la intendencia con huevos.
Porque la
verdad es que Pernod puede tratar de estafarnos como se le dé la gana, pero el
Intendente Almeda no puede trabajar para la empresa y hacerse el oso ante lo
evidente.
El Diputado
Miguel Nanni debe ponerse al frente de este reclamo, sin miedo. No preguntarse
en público si el dominio es municipal o no. Que le pregunte a inmuebles, al
intendente o a los vecinos, que tienen los datos que él necesita para hablar
“con el Derecho en la mano”.
Por último,
ahora surge el planteo sobre la aptitud del terreno. En la imagen se puede
observar como el Barrio El Golf, aprobado por cuantas administraciones se nos
pueda ocurrir, se encuentra a escasos 300 m del predio indicado, no sea cosa
que el pueblo se enoje en serio.
El 19 de
julio se conmemora un acontecimiento histórico de la vecina Animaná, cuando en
1972 la tranquila villa amaneció ocupada por trabajadores enojados. Fuegos de
Animaná lo recuperó para nosotros.
Sepan los que no han
sabido
Que no estoy de solo estar,
Que estoy parado en el grito
Bagualero del pujay.
Que no estoy de solo estar,
Que estoy parado en el grito
Bagualero del pujay.
Ayer nomas ardió el pueblo
Por la tierra y por el pan,
Y la fogata en el valle
No estaba por solo estar.
Esta estrofa
no la cantan y sin embargo es el fuego del título. Que no haya fogatas por
favor.
Lic. Félix González Bonorino
fgbonorino@gmail.com

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